lunes, 20 de octubre de 2014

Es que no hago más que quejarme, oye...

Hace unos meses que por cuestiones laborales debo viajar un par de veces por semana en tren de largo recorrido de Renfe. Todo muy profesional, uniformes, chapitas de revisor, interventor, ferrovial (este no se que puesto es en el rango de los currantes de un tren, pero no se que me da que Renfe subcontrata a esa empresa la explotación del servicio de cafetería del Alvia). ¡Ay, la cafetería! ¡que servicio! ¡que precios! El que fijó los precios debía de pensar que el viaje no se pagaba, que se lo cobraban a la gente en cafés y refrescos.