¡Mi ma! Xa pasaron por aquí...

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jueves, 31 de enero de 2013

CABREO EN EL TALLER II: EL MISTERIO DE LA RÓTULA TORCIDA

Hace cosa de un mes, un pelín antes del comienzo de las Navidades, le hice un "regalo" a mi coche. De paso que le cambiaba las ruedas, me compré por internet unos silentblocks de la dirección, concretamente los más duros que hay a vender, y un juego de rótulas de la dirección de las mejorcitas que hay en el mercado.

Dada mi experiencia previa, tenía que cambiar de taller, y finalmente me decidí por uno en el que en su día ayudaron a mi mujer con un rebentón de una rueda, a parte de que el dueño era conocido.

viernes, 23 de noviembre de 2012

CABREO EN EL TALLER


“Es que esto ya no da dinero como daba”; “ya nadie viene por aquí porque no tiene dinero y puede prescindir de mis servicios”; “en los últimos dos meses me he tenido que bajar el sueldo casi 300 €”; “voy a tener que despedir gente porque no me cubre para pagar sueldos e impuestos”… Estas son frases que se  escuchan por ahí desde que estalló la burbuja inmobiliaria de España, provocada por la crisis crediticia de EEUU.

Todo esto viene a que esta misma tarde he tenido que llevar el coche de mi mujer al taller. Os pongo en situación. Hace unas dos semanas se encendió una luz naranja e intermitente en el cuadro del citado vehículo. 

lunes, 31 de octubre de 2011

EL TRANSPORTE PÚBLICO.

Hoy he estado charlando durante la hora del café, entre charla y charla del Simposio, con unos compañeros que sostenían una acalorada conversación acerca del transporte público. El cual, por lo que tengo entendido, no atraviesa su mejor momento en Galicia.

Lo que allí se debatía era lo siguiente:

viernes, 2 de septiembre de 2011

De los cebras, es decir burros rayados urbanitas

Paso de cebra con vieja o viejo, su madre o padre y una tia o un tío con un cuerpazo, ¿A quién mirarías tu?

Pues bien, ayer mismo, en Cedeira, estaba llegando a un cebra por el que estaban cruzando una persona de edad avanzada con la que parecía ser su madre. Yo pasé el pié derecho al freno y apliqué la presión que la experiencia me dice que es la suficiente para que mi coche de 1356 Kg, con freno de disco en las cuatro ruedas y amortiguación deportiva, se pare antes de la línea blanca del cebra.

Mientras todo esto sucedía, desvié unas décimas de segundo la vista hacia mi derecha, ya que en ese momento pasaba una mujer la cual, sin llegar a ser una top model, llamaba la atención (y lo sabía) por el vestido blanco que lucía, con mucho estilo.

Resulta que no contentos algunos peatones, humildes trozos de carne y hueso, con que les dejes cruzar sin arroyarlos, ahora te requieren, voz en grito y gesticulando hacia la "chica" rubia, que a parte de frenar, los mires a ellos.

Si es que va a resultar que alguien me miró mal y que estas cosas solo me pasan a mi, que es lo que me recrimina mi mujer.

lunes, 16 de mayo de 2011

ESOS CHALADOS EN SUS LOCOS CACHARROS


Como ya he comentado en la 1ª entrada, vivo en una parroquia de San Sadurniño, zona netamente rural. En la Avenida Marqués de Figueroa, es decir, en el “centro urbano” del pueblo, hay aceras. Pero aquí en A Lobeira, que es una de las parroquias más alejadas del núcleo poblacional, lo más parecido a una acera que podemos encontrar, son los restos de cemento y escombro provenientes de la última “chapuza” del vecino, tirados en una cuneta. Con este panorama, aquí la gente de edad avanzada sigue pensando que están en su época “moza” y caminan por donde les da la gana. El problema todavía no es este, sino que cuando se desplazan al ayuntamiento a firmar algún permiso de quema, a denunciar a un vecino, o al banco a retirar parte de la pensión del mes, siguen caminando por donde les nace y luego vienen los pequeños sustos o incluso atropellos graves con pérdidas irreversibles. Hace poco quedé como un energúmeno al gritarle a una pareja de ancianos mientras pasaba con la moto: ¡HAY QUE IR POR LA ACERA! Dado que iban caminando pegados a los coches que había aparcados al lado de una acera de nueva construcción (por si no queda claro, entre los coches y la carretera, uno al lado del otro invadiendo claramente el carril). Es una pena que por tozudez o por ignorancia no corregida, no vayan por donde tienen que ir.

Aunque me gusta mucho donde vivo y pasaría aquí todos los días con sus noches, las visitas a las “urbes” colindantes son inevitables. Alguna vez a lo largo de la semana tengo que bajar de mi preciosa y tranquila “atalaya boscosa” para hacer compras, ya sean víveres o “muéreres” (chiste). A lo largo del tiempo me he dado cuenta de que los fabricantes de coches nos están engañando con lo de los extras. Hace 7 años que cambié mi coche, pero ahora han debido de poner los intermitentes entre los extras posibles de un vehículo de nueva adquisición. Siendo así, ¿Quién se decide entre un climatizador bi-zona o un kit completo de intermitentes, a favor de estos últimos? ¡Mucho mejor ir fresquito!. Fijaos si no me creéis, pero resulta que llegas a la glorieta o cruce de turno, haces el “ceda” educada y civilizadamente, y te dispones a seguir de frente, pero el coche que venía en dirección contraria a la tuya y el cual creías que también iba a seguir de frente, dado que no indicó otra cosa, gira inesperada y bruscamente y te cruza por delante, obligándote a realizar un uso abusivo e in extremis de tu sistema ABS (quien lo tenga, claro) y pone a prueba tus reflejos felinos. La primera vez que te pasa dices para ti: “Se le habrá pasado, iría pensando en otra cosa”. A la decimocuarta, dejas a tu mujer o pareja pasmada, mirando para ti con cara de estar diciendo “abandona su cuerpo Satán y devuélvemelo que es mío”, porque lo cierto es que te entran ganas de defecar sobre la madre que lo parió, acordarte de sus excesos frontales de calcio o enseñarle la anatomía del dedo corazón de tu mano derecha, así como, al mismo tiempo, demostrarle que  la bocina de tu coche funciona perfectamente. Los que conducís, si no sois de los que eligieron el aire acondicionado en lugar de los intermitentes al adquirir vuestro automóvil me entenderéis, estoy seguro.

Luego están los aficionados a los ralis, entre los que me cuento, pero no es de los de mi tipo de los que voy a hablar ahora, sino de los que no solo los ven, esos que viven constantemente en una competición, no llegan de últimos ni a su entierro y cada vez que hablan de su coche es como si hablasen de su pene. Esos que pueden tener en números rojos todas sus cuentas pero aún así “van a salir” en el Rally Vila de Reconcas o en la III Subida Automovilística da Terra Cha. Esos que se meten 6 tercios de cerveza y luego vuelven a casa “de tramo” por alguna carretera “terciaria” porque ellos controlan. Pues bien, resulta que por aquí se desarrolló hace bastantes años la concentración parcelaria, que consistía en unificar todas las tierras de un mismo propietario en un mismo lugar y hacer lo mismo con los montes para así evitar en lo posible la cultura del minifundio. Este fenómeno dio lugar a la creación de múltiples pistas o caminos de acceso, la mayoría líneas rectas, que tarde o temprano terminan siendo asfaltadas y dejan el monte cuadriculado si miramos este con el “google maps”.  Los aficionados a las carreras de coches de la zona, con sus automóviles preparados para “roncar” utilizan estas pistas como circuitos de prueba, sin pararse siquiera a pensar en que el señor Manolo sale todos los días a pasear a la “Cuquiña” a la misma hora que Chema “el litros” decide ir a probar los nuevos discos de freno de su M3 azul chillón del año 98. Sin pensar que José, o de Dorotea, con su nuevo tractor John Deere y su flamante retobato pueden estar a la vuelta de esa curva de 90 grados y visibilidad nula. O sin pensar que en el jardín de mi casa pueden estar jugando al balón mi ahijada de 2 años y su hermano de 6 y pueden meterse en la carretera sin mirar. Sin pensar, en definitiva, que el desenlace puede llegar a ser fatal para una o ambas partes. Y es que, digo yo que, si se limitan las motos de los conductores con menos de 2 años de experiencia y luego se les obliga a realizar una segunda prueba para poder subir la cilindrada (o potencia) de sus “burras”, ¿por qué no se regula el M-3 que “el Litros” se acaba de comprar por 1900 € y con tan solo 4 meses de carnet?

Esta mañana, hablando con los compañeros de la oficina, me enteré de que han instalado un radar de tramo en el primer túnel que te encuentras al salir de Ferrol por la AP-9. Está instalado en dirección a Ferrol. Estoy contento porque ya estaba bien de ver como algunos conductores se saltaban a la torera esa señal tan maja de “Prohibido circular a más de 90 Km/h”. Sí, esto es envidia, pero mezclada con un poco de frustración e impotencia. Yo no soy ningún santo ¿vale? y el que esté libre de infracción que haga el primer comentario de este artículo pero, ya jode que vaya yo circulando en mi coche a 116 Km/h, quien dice eso dice 125, y me encuentre a un conductor ejemplar, o según se mire, excesivamente precavido, circulando a unos rigurosos 110 Km/h, cuando no va pisando huevos a 100. En ese momento tranquilamente y sin alterarme pongo el intermitente, yo lo preferí antes que los asientos con calefacción de poli piel, y le adelanto. Llego a las inmediaciones del túnel y me encuentro la señal ya mencionada. Paro de acelerar, rozo un pelín el freno, bajo una marcha y me coloco a 90 o 95 Km/h. Cuál es mi sorpresa cuando el “pisa flores” al que acabo de adelantar me adelanta a 20 o 30 Km/h más que yo dentro del túnel, para luego volver a estorbar en zona de 110.


De todos modos, idiotas los hay en todos los sitios, o ¿son sólo los mayores los que no van por la acera? ¿Acaso ya nos hemos olvidado de ese vigésimo segundo coche que nos hace alguna perrería en alguna glorieta o cruce de nuestra ciudad? ¿O de Chema “el Litros” y su M-3 “atropella vejetes” preparado para ralis? Hay que ser educado y no permitir que al volante salga el animal que llevamos dentro.


Las imágenes las he sacado de saludybelleza.es y de virtualmusick.blogspot.com