¿No
os pasa a veces que vais por la calle y al ver a alguien una vocecilla dentro
de vuestra cabeza os dice: ¡MENUDO GILIPOLLAS!? ¿O aquello de ¡SERÁ GUARR@!?
Últimamente
me pasa a menudo. Por cuestiones laborales, como ya sabréis los que tenéis al
día la lectura de mi blog, resido en Madrid gran parte de la semana, lo cual me
lleva, obligado por mi dietista personal (una crack) que me obliga si o si a
hacer una hora de ejercicio (caminar por ahora, pero a ritmo de legionario), por
lo que me pego auténticas caminatas de entre una hora y una hora y media por
las cercanías, e incluso alguna que otra lejanía, de donde resido.
El
caso es que, cada nuevo paseo, se convierte en un “más de lo mismo” pero con
nuevas


