martes, 23 de diciembre de 2014

Mis horas en ALVIA

Tras unos 25 o 30 viajes en Alvia me he encontrado con personas que: charlan o se quejan en "modo vagón"; que hablan por el teléfono desde la comodidad de su asiento; que salen a fumar en cada estación y paran la puerta cuando esta cierra para poder acabar el cigarro; que gritan porque no se quitan los cascos de las orejas; que roncan; que ponen los auriculares tan altos que lo escuchamos todos; que están corriendo y/o andando todo el rato por el vagón; que no saben para que sirven los auriculares poniendo videos a todo meter o que no le quitan el volumen al movil; que llevan a su Perro "volador" ladra que te ladra o a su gatete maúlla que te maúlla y personas que se descalzan y te ponen los pies prácticamente encima.

Esto podríamos decir que ha sido lo negativo, pero tambien he conocido gente muy maja, como por ejemplo un maestro murciano que en su juventud había sido "ducatista" que venía a quedarse en el hospital con su ex porque ella tenía cancer y no tenia a nadie mas, una periodista y profesora de tango en Buenos Aires que era de Ourense y volvía allí a visitar a familia y amigos, al hijo del colaborador de Vórtice Radio, Diego Camacho, que iba a Sarria a visitar a un amigo y también a una chica cordobesa muy salada que iba a Ferrol a visitar a su prima, por no mencionar que a partir del vigésimo viaje ya te suenan todos los interventores, incluso charle durante casi una hora con uno que era motero, por no hablar de los niños de menos de 3 años, que flipan con el tren y son para comerselos y hoy mismo, incluso he aprendido a jugar al backgammon, que no todo iba a ser malo en el tren.

A ver que me depara el nuevo año que entra, y espero afrontarlo con energías muy renovadas y con ánimo máximo.

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