martes, 9 de febrero de 2016

¿CONTROLANDO?

(Podría decirse que esto será algo parecido a una continuación de la colección de entradas bajo título "ADELGAZANDO" con la salvedad de que ahora ya no estoy adelgazando y trato de estar "no engordando" jejeje...)




¿No os pasa a veces que de tanto que os insisten en algo recurrís a pequeñas mentiras piadosas para evitar dicha insistencia? A mi, si. Cuando llegué al objetivo que me había fijado al empezar la dieta, decidí cambiar el ya habitual "no puedo" cada vez que alguien me insistía en que probase algo que no entraba en mis pautas de dieta, por un recatado "no debo". Pero el caso es que hay gente muy terca, sobre todo la que te quiere y que, en su subconsciente, sigue pensando que te pasa algo malo, que adelgazar tanto no tiene que ser sano y bla bla bla... y que debes parar, y que "total por una vez que te la saltes" (Si le hubiese hecho caso a todas las veces que me han dicho lo de "por una vez que
te la saltes", estaría tantas veces en urgencias cada semana por empacho, que le pondrían mi nombre a una camilla o incluso a un tipo de tratamiento de choque, pero bueno... Razones todas estas por las cuales, finalmente he decidido cambiar el "no debo" por un rotundo "no me apetece".




Pero esto del "no me apetece" tiene sus inconvenientes, por ejemplo cuando se te están cayendo los ojos encima del plato de orejas de carnaval, y tu interlocutor lo nota. En esos momentos mi truco sencillamente no cuela. Tienes que desenterrar de lo más profundo de tu ser, y poner en práctica, tu mejor cara de poker (cosa que nunca se me ha dado bien, no soy bueno mintiendo, que le vamos a hacer) y decir, sin mirar a nadie a los ojos, (para que no te pillen) la jodida frase ya mencionada, "no, en serio, no me apetece", a sabiendas de la tremenda trola que estás contando y a sabiendas de que, en algunos extraños casos como el de la madre de un servidor, todavía te quedan tres o cuatro veces más por contar la consabida trola. Ese "a ver hombre, que lo hice muy 'desgrasadito' para que lo pudieras comer" o el ya por mi conocido "no le eché nada malo, es todo muy natural, (solo unos poquitos vasos de aceite de girasol, kilo y medio de azúcar y algo de harina de trigo, pero la especial repostería, y nada más)".




Todo esto mientras tu fuerza de voluntad hace horas extra para impedir caer en la trampa del autocomplaciente "total por uno" (aunque no os lo creáis, uno no es de hierro y he picado más de la cuenta este pasado finde). A parte esa idea del "total por uno" se ve alimentada por la bajada de tallas en el pantalón y en las camisetas, que te dan esa engañosa sensación de que como ya has bajado peso no lo vas a volver a ganar. Y es que si, quepo en una L de Inditex (yo que decía que cada vez hacían la ropa más pequeña cuando ni entraba en una 2XL, y entro en una 32 (42) de pantalón) Por todo esto, se pasa mal, pero estoy trabajando firmemente en ello. Como me cuesta a veces decir que no y practicar el autocontrol.




Otra de las pruebas a las que me veo sometido a menudo, son los pinchos o entrantes antes de las comidas. Me cuesta horrores no picar, pero no por hambre, sino por gula. Soy tragón, o lo era, ya no lo tengo claro. Utilizando nomenclaturas del tabaco, se podría decir que soy "ex-tragón" (como la planta). El caso es que sentarte a la mesa y ver ese platito de jamón recién cortado y poner el "no me apetece" en el borde de los labios para "disparárselo" al primero que te diga que cojas, cuesta. Razón por la cual he decidido, en esos casos, utilizar un rotundo y contundente "a la mierda la dieta (esto dicho bien alto para que todos los 'insistidores' profesionales que te rodean se fijen bien en lo que vas a hacer)" y coger, en el caso del jamón, la loncha más magra (con la mínima grasa posible), e irla comiendo a mordisquitos pequeños y masticando mucho para así 'engañar' al cuerpo. Esto me funciona a menudo, de repente la gente ya no insiste, ya no grita y te señala con el dedo (como en la invasión de los ultracuerpos), sencillamente deben decir para si "ni tan a dieta debe estar, pobriño"


El caso es que este último fin de semana y el anterior, se han juntado mi cumpleraños con el inicio de la temporada carnavalera (orejas y freixós incluidos). Pues ya os adelanto que el primer fin de semana comí pastelitos mini de la pastelería Gascón, eso si, en la sobremesa del mediodía y cené fruta y un yogur. Y este último fin de semana, cené fuerte el sábado (cosa que no me agradó pero qué carajo, una al año, no hace daño) y el domingo lo declaré día perdido, ya que tomé freixós y orejas. Eso si, donde antaño, me comía en una asentada el equivalente al peso de un niño de 2 años en orejas y/o freixós en todo el tiempo que duraba el carnaval, esta vez solo me comí en el fin de semana 8 freixós y 4 orejas... y de cena fresas y yogur 0% m. g.... ¿Qué os parece? Por lo de pronto, el miércoles 3 de febrero pesaba 83 kg y hoy, 9 de febrero, he pesado 80.8 kg, así que tan mal no lo debo de estar haciendo...




...si, me estoy CONTROLANDO




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