jueves, 8 de diciembre de 2011

LA FÁBULA DEL RUSO... (de tradición oral)

Resulta que cuando se desató esta tremenda crisis la gente dejó de gastar su dinero en ocio para así poder dedicarlo a necesidades básicas, razón por la que la gente de Fécales, bonito pueblo conocido por su equipo de futbol sala, el Rápido de Fécales, se volvió más “casera”. Resulta que pasado el tiempo, varios meses después de que el Señor Ministro de Economía admitiese que el país estaba en crisis y rozando la recesión, quien más y quien menos en el pueblo, le debía a alguien 100 €.


Un buen día, Pepe, el regente del único hotel del pueblo recibió en la desierta recepción de su hotel a un “forastero” con un intrigante acento que le dijo que quería 3 de las mejores habitaciones que tuviese. Pepe le respondió que la más cara le saldría por 100 € la noche, a lo que el extraño hombre le inquirió si habría algún problema en coger prestadas las llaves y subir a ver dichas habitaciones. Pepe, hombre desconfiado de nacimiento, muy gallego él y viendo la extraña vestimenta del hombre, le respondió que sin dejar nada de señal en recepción no podría permitir que subiese tan alegremente a una habitación. El foráneo le puso 100 € encima del mostrador diciéndole que le dejaba ese dinero en señal de confianza. Pepe aceptó dándole las tres llaves.
Acto seguido llamó a Josechu Letón, el carnicero de Fécales que tenía su establecimiento en frente del hotel, para que se pasase un momento a cobrar la deuda contraída con el semanas atrás, cuando se había llevado medio costillar de buey en chuletones. 100 € en total, que Josechu aprovechó para saldar la deuda contraída con Alvino Blanco, dueño del único restaurante del pueblo, durante su última cena de aniversario. Alvino cerró el local y corrió, raudo y veloz a junto su vecino Ginés Tresado, gestor de profesión, al que debía los pagos de haberle gestionado la presentación de las últimas 3 declaraciones. Le abonó los 100 € que adeudaba. Ginés, que hacía tres meses había sido padre, había reservado tres habitaciones en el hotel de Pepe, pero todavía no había pagado la señal para que la reserva se hiciese efectiva y estaban a punto de llegar las vacaciones de Semana Santa, así que “voló” hacia la entrada del Hotel “ASO”, abonándole a Pepe Aso Vieira los 100 € para la reserva de las habitaciones para su primo y la esposa, su hermano y la mujer, y su mejor amigo y la novia del mismo.

En ese preciso momento, un extraño hombre bajó las escaleras que daban acceso a las habitaciones situadas en el primer y segundo piso, y entregándole las llaves a Pepe le dijo a este que ya había terminado de ver las habitaciones, que haría unas consultas y que ya se pondría en contacto con el hotel. Pepe cogió los 100 € y se los devolvió al hombre, que sonriendo dijo, “спасибо” (spasibo). Fue de este modo y no de otro como, tras la visita de un ruso desconocido, cuatro hombres de Fécales saldaron su deuda sin hacer prácticamente nada.


MORALEJA: Si el dinero no se mueve, la economía, como se entiende actualmente se va al tacho. 

Y este va así cortito, que se lee más fácil

1 comentario:

Peque dijo...

Buena fábula, hay que poner de moda otra vez lo de contar cuentos cerca de la chimenea. Aunque lo malo de esto es que, mientras el pueblo obrero y trabajador intenta sostener un modelo de economía en la que hay que consumir para que las persona puedan vivir, otros "mal nacidos" (los que tienen el poder) se dedican a estafar, a la corrupción y a endeudarse para que luego seamos otra vez "nosotros" los que paguemos el pato. A que conclusión se llega...