jueves, 5 de mayo de 2011

TE RESPETO, NO SOY TONTO.


Si, si. Ya sé que lo único que hago es quejarme todo el rato. Hasta mi mujer me dice que voy a ser un viejo cascarrabias. Personalmente a menudo me veo como tal pero es que es alucinante la cara dura que tienen algunas personas solo porque peinan canas, rebosan "experiencia de vida" y cuando te miran ven reflejado en ti a su nieto.

Pongámonos en situación: 
Hora punta en un centro comercial cualquiera. Tu llegas al aparcamiento porque a tu mujer le ha dado por elegir el día que más atestado de gente va a estar para ir a mirar unas "pantuflas" que serán tu regalo de cumpleaños (es solo un ejemplo, cualquier parecido con la realidad es malicia del lector). Vas a aparcar el coche y circulas por una de las calles del Aparcamiento y de repente, en esa calle, que curiosamente es de dirección única, ves un coche modelo setentero u ochentero en el que una pareja de personas mayores viene hacia ti. 

De repente ella se hace pequeñita en el asiento del acompañante y observas con cara de lechuza como el conductor de semejante "maquinaria" comienza a bracear como un energúmeno. Esto contado no vale tanto como vivido in-situ, ya sea como protagonista o como peatón asombrado. A mi cuando me pasa, me dan ganas de bajarme del coche y acercarme al sujeto en cuestión señalándole que la flecha que hay entre su coche y el mío, que mira tu por donde apunta al suyo, no es la que dice qué coche lleva la razón, sino la que indica el sentido de marcha de la calle del aparcamiento.

Llegado el momento, supongamos que cometes la tremenda estupidez de bajarte del coche (porque cuando uno se baja del coche no sabe con quién o con qué se va a encontrar en el otro vehículo). Te acercas a la ventanilla de la "máquina" y lo más cordialmente posible dices, por ejemplo: 
- Disculpe, caballero, pero circula usted en dirección contraria a la indicada. Fíjese la próxima vez y haga el favor de apartar el coche hacia un lado.
A lo cual la mayoría de las veces recibirías una no muy amable contestación del tipo: - Que dirección ni que dirección, apártateme de delante chaval (o chavalín, niñato, neno, ... al gusto) que aún me voy a tener que bajar. O el hombre en cuestión, asombrado ante tu inesperada reacción se pondría rojo como un tomate, muriéndose de vergüenza, se haría el tonto y ni siquiera abriría la ventanilla.

Cualquier persona humana se quedaría petrificada ante la primera de las opciones. Personalmente, aunque me han entrado ganas muchas veces, nunca me he bajado del coche, más que nada porque tendría que oír los improperios del anciano y los de mi mujer al mismo tiempo, y también por un consejo que me dio mi padre hace años, cuando comencé a conducir mi viejo 127: "Lo último que se hace ante una discusión en la carretera es bajarse del vehículo".

Es cierto, es muy verídico, que cómo he dicho en mi anterior entrada de blog, que se debe respetar a nuestro interlocutor, observada la edad del mismo, pero no es menos cierto que, en muchas ocasiones los ancianos, la gente mayor o de más edad que uno, se cree con todo el derecho del mundo a pisotear a los jóvenes, sólo por la diferencia de edad. A lo cual deberíamos poder contestar muy respetuosamente (siempre y cuando hayamos bajado del coche, claro, cosa que yo, como mi padre, no aconsejo):

Disculpe caballero, el que yo le hable con respeto y le trate de usted no significa que le tenga miedo.

2 comentarios:

Antonio dijo...

y si no,pues te ries delante de el,y te das la vuelta,le dejas pasar para evitar males mayores,y mientras pasa su coche,te quedas mirando y te ries,no ofende ni daña,pero jode muchisimo.

y le doi toda la razon,es mejor no bajarse si se quiere evitar llegar a mas,lo cual nunca es aconsejableen estos casos.

Anónimo dijo...

Lo cierto es que ese tipo de situaciones pasan más a menudo de lo que parece, y ya no digamos si eres del género femenino. Parece que aún tenemos que dar las gracias por poder ponernos al volante (y ya no digamos la que quiere ser conductora de camión) Pero lo hombres tampoco se libran de esos prejuicios que a veces nos llevan a comportarnos de forma errónea; típico comentario entre mujeres "mira como corre, y se salta el semáforo en rojo, hombre tenía que ser" Y las personas mayores tampoco se libran, creyéndose poseedoras de todos los derechos para hacer ciertas cosas que de hacerlas los jóvenes llevarían a tacharlos de maleducados, como "colarse" en el autobús de la playa sólo por tener más de 60. Pero aún hay esperanza de cambiar las cosas. Un ejemplo; de camino a mi trabajo hay cierto semáforo que nadie respeta, todo el mundo lo cruza en rojo, haciendo parar a los coches y llegando a tener más que decir (y eso lo he visto yo en directo) Yo siempre espero, nunca cruzo hasta que aparece el hombrecillo verde, y eso que hay gente que me mira como diciendo "mira a esa tonta que se queda ahí perdiendo el tiempo". Pero yo no cruzo esperando que alguien se quede a mi lado. Y resulta que eso mismo pasó. Estaba yo en el semáforo y llegó un señor a mi lado; iba a cruzar, y me miró como esperando que yo hiciera lo mismo pero le sonreí he hice una mueca como diciendo "debería esperar, es lo correcto" Me miró, sonrió y no cruzó. Me sentí muy orgullosa y aunque tal vez no tenga importancia, yo creo que sí. Creo que hay que protestar para cambiar las cosas, que hay que aguantar aunque en ocasiones te sientas ridícula. Así que la próxima vez que tenga ganas de bajarme del coche para chillarle al de delante, esperaré y sonreiré. Porque el respeto no debe entender de edades y si los que aún somo jóvenes sabemos que la experiencia es un grado, nosotros también podemos dar buen ejemplo.
PEQUE.