lunes, 2 de mayo de 2011

CHICO


¡Perdona,... !, ¡Oye,... !, ¡Mira,... !, ¿Te ayudo en algo... ? Son todos ganchos utilizados por todo el mundo pero si las continuamos con el titulo de esta 3ª entrada de mi blog suenan completamente "poligoneras" y "chonis" por no llamarlas de otra manera.
No me gusta, y cuando digo que no me gusta algo significa que me resulta incomodo o casi.

Me gusta el trato cortés con la gente que me rodea, vamos, lo que siempre nos enseñaron nuestros mayores: De usted a las personas de más edad o cuando no sabemos con quién estamos tratando por teléfono, las fórmulas presentadas al comienzo sin ningún tipo de coletilla cuando te refieres a iguales en edad, condición o posición social.
De verdad, ¿hay algo más desagradable que a uno le llamen chico cuando entra en una tienda, establecimiento de ropa o supermercado de pueblo? No lo puedo soportar, mi tolerancia me da justito para no esbozar una mueca cada vez que en la tienda del pueblo, una mujer (no una chica), que es más joven que yo, me dice cuando voy a pasar por la caja: - ¡Hola, chicoooo! ... 

Es que ME SACA DE MIS CASILLAS.

Me parece una falta de tacto flagrante y desproporcionada con la gente que entra en dichos establecimientos, requiriendo tan solo, un trato cordial, amable y respetuoso por parte de sus dependientes o dependientas.

¿Donde están ya el "Disculpe, caballero...", o el "Perdone, buen hombre...", o aquel tan socorrido en Galicia, "¿Oyó...?. 

Tenemos una falsa sensación de cercanía o de cotidiana amabilidad cuando tratamos a todos los desconocidos, mayores o más jóvenes que nosotros, tuteándolos por doquier. Esa "chica" que tutea a todo el mundo, creyendo que así aporta cercanía al trato ¿se ha parado a pensar en qué mal suena?

Desde mi punto de vista, la culpa la tenemos los mismos que nos quejamos por no haberlo corregido la primera vez que sucedió.
Antaño todos los profesores de E.G.B., para los más jóvenes Educación General Básica, eran tratados de usted, así era el caso de Doña Fina, Don Antonio, Don Pepe... Creo que, no era menos el aprecio y respeto que se les tenía por tenerlos que tratar de usted, pero los tiempos cambiaron (a peor) y hoy llegan los niños a casa hablando de que un tal Kiko de Conocimiento del Medio les ha puesto muchos deberes o de que la Yoli de Literatura es una bruja insoportable.

¿De qué nos sorprendemos si incluso los miembros de la casta política han caído en ese burdo comportamiento? Hoy en día nos encontramos con Sres. y Sras. Ministr@s, Sres. y Sras. Diputad@s o Sres. y Sras. Senadores/as refiriéndose a otros por sus apodos o apellidos, así directamente, sin formalidades de ninguna clase, de este modo, la forma correcta que sería decir: El Señor Presidente del Gobierno, Don José Luís Rodríguez Zapatero..., se ve en ocasiones transformada en un simple: Zapatero o Zetapé. 

No se crean que solo me fijo en los de un lado, que al Señor Don Mariano Rajoi Brey también le cae lo suyo ¿eh?. Me resulta aberrante que un señor que cobra muchos miles de euros más que yo por haber estudiado una carrera de periodismo, aderezada con varios masters en distintas materias y que es jefe de los servicios informativos de una afamada cadena de nivel nacional, se refiera al Presidente del Gobierno del país o de cualquier Comunidad Autónoma, a los presidentes de los distintos partidos políticos que no ostentan el poder o incluso a sus señorías los diputados y diputadas del congreso de forma muy chabacana y coloquial, llamándolos por sus nombres de pila. 

Pero más aberrante me resulta aún, cuando los que lo hacen son ellos mismos, el Señor Ex-Presidente Don José Mª Alfredo Aznar López llama Zetapé al Señor Presidente del Gobierno, Don José Luís Rodríguez Zapatero, que a su vez llama Rajoi al Señor Presidente del Partido Popular, Don Mariano Rajoi Brey, que a su vez llama Pepiño al Señor Ministro de Fomento, Don José Blanco López, que a su vez denomina Chaves al Señor Ex-Presidente de la Comunidad Autónoma de Andalucía y actual Vicepresidente 3º del Gobierno, Don Manuel Mª Chaves González... y un atragantante e interminable etcétera...

Tampoco quiero decir que tengan ustedes señores lectores que ser pedantes (tanto como pueden llegar a sonar estas últimas líneas), no lleguemos a la antigua tradición de tratar a nuestros padres de usted, viva la cotidianidad familiar, es muy bonito escuchar a un niño decir abuela seguido de un ceceante tuteo, pero no por eso vamos a permitir que esa personita lo haga con todas las personas que no conozca.

De todos modos, los tiempos cambian, CHICOS, si no podéis con ellos uníos, o por lo menos, sopórtadlo como buenamente podáis...

Quedo a la espera de vuestros comentarios

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Le doy toda la razón sobre este aspecto,la gente de hoy en día no respeta las formalidades;desde mi punto de vista habría que reeducarnos todos. Un cordial saludo

Anónimo dijo...

El origen de esto es que el "usted" se interpreta solo y exclusivamente como una referencia a la edad de la persona, y eso no gusta. El no saber asumir el paso del tiempo es un problema que afecta más allá del "no me trates de usted, que me haces mayor".

Frantxu dijo...

Completamente de acuerdo con los dos, todo esto empieza en las casas con papá y mamá, y termina en un aula mayor o en un puesto de trabajo llevando la primera bofetada cuando alguien les llama la atención porque el tratamiento no es el adecuado.