lunes, 25 de enero de 2016

HAMBRE... (ADELGAZANDO PARTE IX)

Reinaba la oscuridad y el silencio. Todo era paz en el momento en que algocomenzó a agitarnos. Allí estábamos en nuestro hogar, mecidos por "sabe Dios qué" de un modo desacompasado y antinatural. Experimentamos una aceleración brutal que nos dejó clavados al suelo, para luego frenar de modo brusco, y repentinamente, una luz cegadora apareció como por arte de magia justo encima de
nosotros, dejándonos ciegos por unos instantes. Todo giró y caí hacia lo que parecía el cazo de una excavadora junto con los demás. Dos especímenes carnosos y rosados, con sendas viseras rígidas me asieron y me llevaron volando hacia una cavidad cuya entrada se hacía cada vez más grande y en la que pude ver a otro espécimen, creo que de la misma especie, que debía ser el jefe de los dos que me llevaban hacia el. Y de pronto, todo se volvió negro, pero lo que vino después fue lo peor...



La cavidad era húmeda, tan húmeda que una sustancia acuosa manaba de sus paredes empapándome en segundos. Noté un hormigueo en mi piel, la cual se estaba viendo afectada por tanta humedad y burbujeaba levemente.  De pronto, el jefe de las "cosas" me aupó y me envió de modo brutal contra las rocas  marfileñas que cerraban la entrada de la cueva que volvía a abrirse. Sentí miedo, mareo y un punzante dolor debido a un golpe que las rocas de la entrada asestaron en medio de mi al volverse a cerrar, y otro, y otro golpe seco, y el jefe que no me dejaba ir hacia dentro, y todo se nubló...


(LAS AVENTURAS DE UN CHICLE EN LA BOCA DE UN HAMBRIENTO... )


Si amigos, a pesar de que mi dietista me dijo que era preferible no tomar chicles ni nada que lleve sorbitol y similares, ya que estos son alcoholes que me "engordan", y de tomarlos tomar, como mucho, dos. He desoído levemente esta norma y en las últimas dos semanas, antes de mi revisión de hoy, he tenido que recurrir a ellos, ya que noto hambre... o apetito... o gusa, como prefiráis llamarle. El caso, es que desde que me lo echo a la boca, le meto bocados como si en vez de un chicle de fresa ácida o de clorofila, fuese un trozo de jamón asado o un pedazo de filete de ternera en su punto, de tal modo que a veces, incluso me muerdo los laterales interiores de la boca. ¡Mi cuerpo se quiere comer a si mismo!


Y es que si hablamos de hambre, he pasado una poca, pero poca ¿eh? (la primera semana o las dos primeras, luego ya no). Tampoco os vayáis a auto-engañar, diciéndoos que no vais a empezar esa dieta que lleváis años planeando comenzar porque se pasa hambre. No es el caso, si no que se lo digan a la caja de 800 gr de langostinos cocidos con plato de setas (al ajillo y la guindilla) al monte que me papo aún de vez en cuando, cuando en el papel pone "setas con marisco". Yo lo tengo claro, no medir la comida, es no medir la comida. Pero a veces por cosas de la vida, hago menos cantidad de la que necesitaría y me quedo con hambre, y es en esos casos que "reviento" al pobre chicle de turno.


Por otro lado, desde el final del periodo navideño hasta ahora, no me he saltado nada la dieta prácticamente nada, salvo por un par de cervezas 0,0 %, que no debía tomar más de una cada dos semanas, una pajita de patata (de esas de paquete) que me tomé el otro día mientras mi mujer picaba algo y una mini nube de azúcar rellena de gominola de una caja de regalo que nos trajeron desde Cambridge. Si, hasta ese punto enfermizo llega mi forma de proceder, hasta el punto de contar como "fallos" el haberme echado a la boca una pajita de patata o una mini nube de azúcar anglosajona.(cuando digo enfermizo, es desde el punto de vista humorístico, que no me estoy volviendo loco ni anoréxico ¿eh?, no como algunos de los que salían en el programa de comando actualidad del pasado miércoles "Cada uno con su dieta", menuda fauna que hay por ahí adelante, esto dará para otra entrada...)

Bromas a parte, estoy muy animado pues hace ya dos semanas que he comenzado a correr, concretamente a hacer Ca-Co (Caminar - Correr) durante 8 km, a un ritmo global de 8 minutos el km (incluyendo los tramos a pie). Y estoy aguardando a lo que me diga hoy la Doctora Cienfuegos sobre las cuestiones que le tengo que plantear, que son:


1. ¿Puedo hacer una comida libre el día de mi cumpleaños?


Esto no hace falta que os lo explique, ¿no?, creo que queda claro como el agua...


2. ¿podría tomarme una cucharadita (de las del café) de miel a primera hora de la mañana?


Esto es porque he intentado empezar a hacer una tabla de ejercicios anaeróbicos recién levantado y el primer día he notado un leve mareo, que creo que ha sido una combinación entre el ajetreo en ayunas y una excesiva flexión del cuello a la hora de afeitarme, va a resultar que ahora voy a tener jodidas las cervicales.


 3. ¿Cuántas fresas equivalen a una "pieza de fruta"?


Esto tampoco es que sea una duda existencial, pero está ahí, ¿os lo habíais planteado? Yo hasta estas semanas pasadas no, pero me surge ahora y necesito aclararlo.


4. ¿un botellín de zumo A-C-E podría sustituir a una pieza de fruta?


Se da el caso de que a veces te coge la media mañana desprevenido o lejos de una frutería, y por cosas de la vida, un par de veces he tenido que suplir la fruta de media mañana o media tarde por zumo de tomate o A-C-E, y el lácteo por la leche desnatada de un café con leche, y quiero cerciorarme de que no es errónea esta conducta.


Y por último, pero no menos importante, la número...
5. zumo de tomate, ya se que si no lleva azúcar añadido, puedo tomarlo, pero ¿con qué frecuencia lo puedo tomar? ¿Sustituye a algo de lo que coma o lo puedo tomar a mayores de lo que ya tomo?


Esta duda me surge de hace tiempo, pues no me disgusta el zumo de tomate, y es mogollón de sano (casi me atrevería a decir que uno de los más sanos y naturales de todos los zumos envasados que existen en el mercado), pero no se si lo puedo tomar a cualquier hora o solo supliendo a alguna de las comidas que hago a lo largo del día.


Con todas estas dudas llegaré a su consulta, satisfecho del trabajo bien hecho y aguardando normalizar mi situación alimentaria. Estoy decidido a comenzar una dieta de mantenimiento y hacer lo que nunca he hecho, aún, que no es otra cosa que mantenerla a lo largo del tiempo (este podría ser mi nuevo reto, mantener unas pautas saludables de alimentación indefinidamente, para así poder hacer pequeñas excepciones)...




continuará, ¡joder si continuará!...

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