miércoles, 20 de enero de 2016

PIEDRAS EN EL CAMINO, NO QUIERO VOLVER A RODAR (ADELGAZANDO PARTE VII)

Hoy me he comprado camisas nuevas para el trabajo y es la primera vez, desde que empecé a trabajar, allá por el año 1996, que entro en una talla por debajo de la 42, concretamente la 41 es mi nueva talla. Y ¿Por qué negarlo? Me encanta cuando la gente (amigos o no) con la que te cruzas te dice eso de "hay que ver lo que has adelgazado", "que bien se te ve", "ya no das ni sombra", "eres la mitad de lo que eras" o ese alegre "te sobra camisa y flotas en el pantalón". De verdad que me alegra, me anima, crezco una cuarta (como diría mi madre) y me insufla ánimos y me dan más ganas de seguir adelante y no parar con esta fabulosa idea que ha sido la de ponerme en manos de la Doctora Cienfuegos, en buena hora le hice caso a lo que me dijo y no desoí sus consejos. Estoy más animado que nunca a seguir adelante, a ver si me dura este empuje, por favor, no pido nada más.






Pero en todo este ir y venir a lo largo del mundo del adelgazamiento y de las dietas (que uno lleva un rodaje ya), hay una cosa que me fastidia, lo que vengo en llamar "piedras en el camino" (parte del título de esta entrada):

¿Por qué cuando estás a dieta y te has marcado tus metas, la gente que te rodea, antes de preguntarte hasta dónde quieres llegar, te insiste en que ya estás muy delgado y que no adelgaces más? ¡Quédate así! ¡Ya estás muy delgado! y el muy deprimente ¡Parece que estás enfermo!... ¡Coño! ¡Pregúntame cuales son mis objetivos, no intentes quitarme ganas! Que no estoy anoréxico, ni bulímico, aunque te lo parezca, no estoy enfermo, estoy mejor que nunca, mucho más sano de lo que jamás había estado (salvo por un dedo que me cogí en la puerta de casa el viernes pasado, pero eso cura con el tiempo y la ayuda del Betadine), ¿No será que tu costumbre a verme con exceso de peso durante los últimos años te engaña ahora que me ves unos 10 kg por encima de mi peso ideal?...



En cada una de mis visitas a la báscula, la misma en la que me pesé la primera vez, cada vez que me cruzo con el enfermero que pulula por allí y que a mi personalmente me tiene pinta de "rasquín" (que le gusta más un cubalibre que a Popeye las espinacas), me pregunta que tal, y le diga lo que le diga, siempre me dice que es mucho para tan poco tiempo, parece como si en el fondo de su ser deseara que no bajase el peso que tengo que bajar. A ver, enfermero, mi dietista, endocrinóloga y médico de familia me ha dicho que debo desayunar 3 putas nueces, una pieza de fruta y un lácteo, ¿quien coño te crees para decirme entre risitas de incredulidad que es un desayuno muy fuerte, triste de los cojones? (perdón me he calentado).



Esto por no hablar de aquellos que te dicen que lo que haces no está bien, solo porque ellos no son capaces de hacer los esfuerzos que tu haces. Eso de "yo voy a hacer lo mismo que tu, pero la cervecita no la dejo que yo sin cerveza...",  o eso de "¿hacer 5 comidas? eso es mucho comer para mi" o lo otro de "mi dieta si que es buena y no como la tuya", esta última no os dáis cuenta hasta que punto me toca las narices. Aunque tengo que admitir, que oír burradas como  lo de que hay una "fabulosa y eficaz dieta de la uva que te limpia por dentro y te deja fenomenal" (eficaz como desintoxicante durante 5 días, pero si la sigues más tiempo tendrás problemas con el nivel de glucosa en sangre), "adelgace más de 10 kg en un mes con el té de piña del Dr. Ming", "Ab-Shaper" y cosas por el estilo que están de moda tras el periodo navideño que acabamos de terminar, me sacan una sonrisilla de vez en cuando.



Otras de las pruebas que surgen a lo largo de mi aventura son las visitas a esas casas en las que no conciben que solo tomes café o té y una pieza de fruta, sino que intentan que te comas una caja de butter cokies y otra de pastas reglero, que le eches azúcar al café hasta que haga islita y que mojes el citado promontorio dulce con 1 o 2 litros de leche entera, porque "¡veña ho! ¡que inda que lle mandes unha ou dúas non che vai engordar!", o esa gente que te invita a pasarte constantemente a grito de "una no te hace daño, que con lo que llevas bajado ya" o esas casas en las que pasa todo lo contrario y que, a pesar de decirles que tal cosa o tal otra las puedes comer, te lo hacen todo hervido, sin gota de aceite, sin sal y sin gota de gracia (para asegurar, no vaya a estar adelgazando por el colesterol o la tensión también) Disculpa, ¿conoces las especias o me has preguntado que puedo o no puedo tomar? ¡por favor!...



A pesar de de todas estas "piedras" (por ahora bastante soportables) en el camino que he emprendido hace hoy 3 meses, estoy que no quepo en mi de la emoción, solo de la emoción, porque de tipo, me sobra ropa por todos lados. He tenido que comprar antes del día de Reyes cuatro pantalones, y ya me empiezan a flojear... como os he contado al principio, me he comprado un par de camisas de una talla que jamás había usado, así que deseando que estoy ya de estabilizar la cosa y poder comprar ropa de talla "definitiva". Cuando comenzó todo esto mis tallas eran la 48-50 (38-40 USA) de pantalón y la XXL de la misma marca que los que me acabo de comprar de talla 42-44 (32-34 USA) y camisetas L o XL. Flipante, ¿Qué no? He perdido más de 17 cm de perímetro de cintura (medidos por los agujeros de mi viejo cinturón, al cual recientemente he tenido que hacer un nuevo agujero y el cual tengo que mejorar para no llevar toda la tira que sobra colgando).

Así que, desde el punto de vista de este tercer "cumplemés" de mi plan de adelgazamiento, y habiendo pesado ayer 84,40 kilos, no puedo más que animaros a que, si lo teníais en mente, queréis probar o sentís curiosidad por como sería perder peso y sentiros bien, os arméis de voluntad y lo hagáis, porque a pesar de las "piedras del camino", si os lo propenéis, lo conseguiréis.

Eso si, recordad no prescindir de la asistencia de un facultativo.


Continuará...

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