lunes, 23 de noviembre de 2015

ADELGAZANDO (PARTE I)

Pues resulta que hace cosa de 1 mes y unos días, me cansé de que me llamasen gordo con frases tan sutiles como, "te hace falta correr un poco más", dentro de poco no cabes en las camisetas", "tienes que cuidarte", "no te hace falta comer esto o lo otro" o, la gota que colmó el vaso, "tienes un IMC (Indice de Masa Corporal, para los legos) disparatadamente alto". Esa fué la frase detonante. En los cumpleaños ya nadie me regalaba ropa, porque no cabía en ninguna talla XXL de ninguna marca conocida, de esas que cada vez hacen ropa más pequeña, porque sigo sin bajar de la XL.


Hay que reconocerlo, mi nivel de gordura había llegado al punto de no retorno,
el techo al que no estaba dispuesto a dejarlo llegar, estaba tan gordo (y en cierta medida todavía sigo estándolo) que hasta la harley parecía que se quedaba sin fuerza en las cuestas arriba. Por eso decidí llamar a mi dietista y pedirle cita, y comenzar a tomar medidas. Como algo de experiencia tenía en esto de hacer dietas, decidí comenzar a comer sano y abandonar pan y fritos, entre otras cosas.

Esto sucedió el 20 de Octubre, la dietista me dió cita para el día 29 de Octubre. Cuando fuí a la consulta, tras 9 días con mi sistema, había perdido 2 Kg y 300 gr. No estuvo mal pero no era suficiente. Me pautó una dieta rigurosa en tipo de comida pero no en cantidades, y una serie de "normas" ineludibles que seguí a rajatabla.

Decidí comenzar la dieta del mismo modo que años atrás había dejado de fumar. Cuando dejé el tabaco, recuerdo que fué un día 14 de junio de 2010, recién empezada la Eurocopa, a eso de las 22:30. Me dió un ataque de tos, tan gordo que me dije a mi mismo que debía dejarlo. Recordé entonces un libro que me había regalado mi madre, "Fumar es facil si se sabe como", que en su página final (spoiler) ponía: "ahora enciéndase y fúmese un cigarro mientras se repite a usted mismo: este es el último cigarro que me voy a fumar. Por eso, la cena del jueves 29 de Octubre, justo horas antes de comenzar la dieta, fué:
-patatas fritas estilo Robin Food, con ajito fritas a fuego lento hasta media coccion, retiradas del fuego e infusionadas en aceite durante 25 minutos y luego fritas a fuego fuerte. (quedan tremendas)
-Huevos fritos, para ser exactos, 2.
-Panceta, concretamente 8 tiras de panceta finita que había comprado para hacerme un pastel de patata y panceta, para el homenaje de despedida a mi antiguo modo de comidas (no me dio tiempo a hacerlo).
-Chistrorra, una chistorra entera de Embutidos Alejandro. UNA! Yo solito!

Vamos que me puse fino, pero lo que pensaba era, nunca más volver a engordar tanto.

El caso es que ya casi no recordaba lo bien que te sientes cuando adelgazas y vuelves a tener ropa, vuelves a tener que ajustarte el cinturon, porque se te cae el pantalón, saltas y corres con mucha más facilidad y todas las prebendas de perder peso.

¿Que si paso hambre? Hombre, si, una poca si, pero tampoco os creáis que lo paso fatal. Hago mis 5 comidas diarias, sin medida. De lo que me pone que puedo comer, puedo comer la cantidad que me salga de la... que me de la gana (que me vengo arriba).

La gente dice que tengo mucha fuerza de voluntad, pero yo, cabilando durante mi hora de ejercicio diaria, he llegado a la conclusión de que no es fuerza de voluntad, si no orgullo herido lo que tengo yo. Me han llamado gordo en múltiples ocasiones, han colmado el vaso, y eso, mi orgullo no lo perdona, así que aquí estoy, adelgazando. Pasando hambre, unos días más y otros menos, pero adelgazando al fin.

La primera barrera que me había fijado, ya la he superado, ya he bajado de los 100 Kg, en tan solo un mes desde que el médico me dijo que tenía que bajar.

Tras 1 mes controlando la boca y haciendo ejercicio, 9,5 kg menos...
Y sin dietas milagro, solo acudiendo a la consulta de una dietista...

(continuará...)