lunes, 30 de noviembre de 2015

ADELGAZANDO (PARTE II)

Yo comparo a menudo controlar lo que comes y crear hábitos alimenticios saludables con dejar de fumar (hace unos años también lo conseguí, y no asistir a un médico fué lo que propició una subida de peso grande). Es muy duro, sobre todo para aquellos que como yo, disfrutan enormemente de comer carnes rojas en su punto, de picar unas patatas, cortecitas, gusanitos o palomitas de maiz "en su punto" de sal (rebozadas en una salina, vamos) con la cervecita (casi siempre más de una) en el sofá
de casa mientras ven una peli o una serie que les gusta, cenar a base de tablas de embutidos (nunca pavo ni jamon 0% materia grasa) y quesos, acompañados de unas regañás o en el mejor de los casos con pan de casa tostadito y con aceite, comer los domingos en casa de la suegra hasta que duele.
Para aquellos que, como yo, son de esos que cuando les llega la hora de comer, convierten su entorno en "Los juegos del Hambre" y matan por comer, volviendose irascibles, iracundos, antipáticos, irracionales y haciendo que el mal humor campe a sus anchas en la estancia.

A veces, como ya expliqué en mi anterior entrada, es una frase o un comentario las que, tras muchas otras, colman el vaso y decides ponerte. Al igual que nunca se deja de ser fumador, por eso lo de ex-fumador, nunca dejas de tender a engordar. Creo que eso que dicen de que si pasas mucho tiempo a dieta tu metabolismo cambia y ya puedes comer lo que quieras ya que no engordas, no es verdad. Lo que si pienso, es que si te tiras 2 años o más comiendo sano y comedidamente, nunca volverás a engullir sin ton ni son, media vaca de una asentada. Pero lo que si es verdad es que, si tiendes a engordar, tiendes a engordar. Si vas a empezar una dieta, la frase que tiene que regir tu vida en adelante (y creo que para siempre, 5 dietas anteriores me avalan), es "Lo que entra por lo que sale", es decir, no puedes ingerir más calorías de las que quemas. (Una de los problemas de cuando te pones tan en serio con algo, es que normalmente, a ojos de otros que no se preocupan tanto por el tema, te vuelves pedante y "quieres que todo el mundo se ponga a dieta").

Dicho todo esto, os cuento por qué me parece a mi que adelgazar controladamente y con asistencia sanitaria "mola". Son muchas las razones (y las que se me quedarán en el tintero), a saber:
  • Cuando vas por la calle caminando te notas más ágil, capaz de saltar un hueco en la acera o un bordillo un poco más alto que la media, incluso echando un pequeño sprint para cruzar un semáforo que está a punto de cerrar, y esa agilidad se manifiesta en todos los aspectos de mi nueva vida, ¡en todos!.
  • Te estás vistiendo y notas que no te axfisias cuando te tienes que "doblar" para atarte un zapato o subirte un calcetín, o cada vez que tienes que subir unas escaleras, o cuando te pide tu ahijada de 6 años que la aupes por encima de tu cabeza por décima vez consecutiva, o al abrocharte un pantalón que te quedaba más justo que los del cantante IVAN allá por los 80's.
  • Es más, te descubres a ti mismo probando aquella camiseta que te quedaba más ceñida que la malla del "Hombre araña" y que tenías en el fondo del armario para cuando perdieses "un poquito" de peso, o esos pantalones del grupo del "Mas Rico del Mundo", que todavía te servían y que empezaban a apretar hasta el punto de no poderte beber ni medio vaso de agua con ellos puestos, o icluso aquellos pantalones que hasta hace nada ni mirabas para ellos en la percha a sabiendas de que si tan solo lo intentabas se rompían y todo esto con una sonrisilla escapándose de tus labios, contento por ver resultados en tan solo 4 semanas.
  • Si antes eras de los que se quedaban dormidos boca arriba y arrancaban la motosierra a todo meter, y aún encima, cuando "cargabas para Loureiro" (Expresión de mi suegro: Loureiro era una panadería, antiguamente los sacos de harina venían en formato de 60 kg/saco, mi suegro trabajaba allí durante su adolescencia, utilizada para referirse a alguien que bebió tanto que duerme como el que cargó sacos de 60 kg para Loureiro todo el día), agarrabas un nudo del tronco con la motosierra y ya era un no parar, al bajar peso esto se alivia y mucho, e incluso descansas mejor.
  • Cuando te cruzas con alguien en el pasillo del tren, especialmente en el del tren hotel, no obsequias a nadie con un restregón de panza por toda la cara o por su propia panza.
  • Te autoconvences de que las "dietas milagro", esas que te garantizan que adelgazarás si te tomas aquella pastillita o aquellos potingues antes de cada comida, no funcionan si no se pone el elemento que hace falta en toda dieta, la "fuerza de voluntad" (en mi caso inexistente y sustituida con testarudez), la constancia y la creación de nuevas rutinas y pautas alimenticias.
  • Y por último, todo el mundo te dice y te comenta lo bien que se te ve (aunque esto en concreto dura poco, porque pronto se acostumbra todo el mundo a verte más delgado). Te dicen que les tienes que contar qué es lo que estás haciendo, que a ellos sus dietas no les funcionan y milongas por el estilo.
En definitiva (y se que se me olvidan muchas cosas buenas), si se quiere se puede, pero nadie dijo que fuera una experiencia fácil ni llevadera.

Para este largo periodo de control de ingesta que me queda, son mis normas:
  • 2 Litros de agua al día o más, de los cuales, 2 vasos antes de cada comida. Si es agua embotellada, vigilar que no supere los 5 mg de Sodio (Na)
  • 1 hora de ejercicio físico al día (sin determinar intensidad ni tipo), pero ejercicio, no vale el autoengaño de "trabajo de pié y voy de aquí para allá toda la jornada, eso no cuenta.
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva al día, si es menos mejor (yo uso el virgen extra o el virgen suave de la marca Abril) Si a la cena no vas a usar aceite, más para mediodía y viceversa.
  • Pollo y Pavo cocinarlos sin piel.
  • Conservas al natural y (salvo el atún al natural) lavarlas debajo del grifo antes de comerlas. 
  • Frutas "favoritas": piña natural (no la de lata pues sigue generando azucar tras el enlatado), melón, sandía, fresas y granada.
  • Frutas posibles (nunca a la cena): pera, manzana, kiwi, naranja, mandarina, clementina o pomelo (lo de nunca a la cena debe ser, esto lo supongo yo, porque tienen más fructosa que las favoritas)
  • Sin límite: infusiones sin azucar, vinagre (he descubierto un vinagre balsamico blanco que está de rechupete) ajo (se lo echo a todo, me estoy "jartando" del), perejil y demás especias, (a mi, especialmente guindilla y pimienta me pirran, tengo que preguntar por el tabassco).
  • Se puede usar vino para cocinar, siempre y cuando se deje hervir (yo uso los bricks mini de vino blanco del "Mercamona")
  • Mañana, media mañana y media tarde, a ser posible un lácteo desnatado con una pieza de fruta (si es yogurt, menos de 51 calorías)(yo tomo el cremoso edulcorado de "Mercamona", que está muy bueno y tiene solo 48 calorías)
  • Todas las cenas son sustituibles por frutas preferidas y lacteo o por verduras variadas y 1 lacteo o 2.
Son mis Prohibiciones:
  • Bebidas gaseosas, bebidas alcoholicas, azucar, frutas prohibidas: uvas, platano, coco, higos y frutas de hueso; verduras prohibidas: maiz, remolacha, zanahoria cocida y guisantes; Pastillas de caldo, productos precocinados y pan.
Siguiendo estos pasos, seguro que ya tendréis resultados. Si aun encima vais a un médico, ya sea endocrino o dietista, ya puede ser la ostia y veros reflejados en este tocho que os he hecho tragaros...

(continuará dentro de aproximadamente un mes...)

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